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15 de julio de 2017

La "calle de la Boatella" hace referencia a la puerta de la muralla de Balansiya.

La “calle de la Boatella” se extiende entre la calle Eixarchs y la plaza del Mercado. Sin duda lo más singular de este vial es que aún hoy se sigue conociendo como calle Botellas como corrupción del antiguo nombre original. Y es que a toda la zona comprendida entre la iglesia de los Santos Juanes y la calle de San Vicente Mártir se conoció como “la Boatella” por la puerta de la muralla árabe que se encontraría en aquella intersección próxima a la actual iglesia de San Martín y cuya traducción sería “puerta de oración”. No en vano, la iglesia de los Santos Juanes fue conocida también como “San Juan de la Boatella”.   

30 de mayo de 2017

La "calle de los Cedaceros" recuerda el oficio de hacer tamices.

La calle Cedaceros conecta la calle Aluders con la plaza de la Merced y su nombre se relaciona con aquella Valencia gremial cuyas calles tomaron su nombre del lugar en que se asentaba la casa gremial correspondiente o el entorno donde ejercían su oficio determinados artesanos. Los cedaceros eran aquellos que fabricaban tamices y cribas para separar distintos elementos por su densidad y tamaño al pasarlos por algunas gavetas. 

15 de abril de 2017

La "calle de Ercilla" recuerda al poeta autor de la "Araucana".

Alrededor de la plaza del Doctor Collado nos encontramos con la calle de Ercilla, vial que se alarga desde la calle de la Zapatería de los Niños hasta la plaza del Mercado. Esta calle queda dividida en dos tramos separados por dicha plaza del Doctor Collado, lugar de asentamiento tradicional de artesanos y horchaterías de renombre. Antiguamente se llamó “de la Porta Nova” y “de la Lonja” por la lonja del Aceite que en la plaza se ubicó con anterioridad a la Lonja de mercaderes. El personaje que la rotula fue un aventurero madrileño, poeta de renombre, que batalló por distintos lugares de Europa en tiempos de Felipe II y cuya obra más conocida es “La Araucana”. En este poema épico narra la guerra de los tercios españoles contra los indios araucanos de Chile. Fue escrita en soportes tan “incómodos” como trozos de piel o telas sucias.

15 de diciembre de 2016

La "calle del Repeso" muestra el lugar donde el mustasaf verificaba el peso de las mercancías.

La calle del Repeso discurre entre la calle de Numancia y la calle de los Cambios. Su curioso rótulo se debe a la labor que hacía el funcionario llamado “almotacén” o “mustasaf”, encargado de verificar las reclamaciones que se producían en las compras y en las que había algún conflicto sobre la exactitud de sus pesos o medidas. Este colocaba una piedra sobre una de las paredes de la iglesia de Santa Catalina y era el soporte oficial sobre el que se realizaba el pesaje para comprobar si era correcto en relación a lo pagado. Anteriormente se llamó “del consulat” por alojar el conocido tribunal del Consolat del Mar, primer tribunal de Derecho Mercantil y de la Navegación de España, que otorgara Pedro el Ceremonioso y que con la construcción de la Lonja se ubicó allí.

10 de septiembre de 2016

La "plaza de Lope de Vega" centra bulliciosa el recuerdo de Valencia al "Fénix de los Ingenios".


La “plaza de Lope de Vega” tuvo un rótulo cerámico muy bello que hoy se encuentra desubicado de su lugar, los arcos hoy cegados de la logia de la iglesia de Santa Catalina. Con accesos desde las calles de la Sombrerería, del Trench, de Martín Mengod y de la Virgen de la Paz, es presidida por la puerta barroca de la fachada principal de dicha iglesia y su gran ventanal circular. Este era el lugar, la “llotgeta del mustasaf”, donde el más poderoso de los funcionarios medievales, el almotacén o musstassaf, establecía sus sesiones para hacer justicia, entre otros, en los litigios sobre pesos y medidas y en la comprobación de la calidad de los huevos que se vendían. Recuerdo de aquello nos queda la argolla y el soporte pétreo en la parte superior de dicha ventana donde colocaba su bandera en los días de sesión. Y para aquellos que osaran vulnerar la justicia del comercio se establecía un podio de piedra en una esquina de la calle Derechos recayente a la plaza del Doctor Collado donde eran expuestos a la humillación pública.


Se llamó en tiempos de “les Herbes”, “de la peixcatería” y “dels caps” pues hubo puestos donde se vendían desperdicios de reses ovinas. Así, platerías, librerías de lance e, incluso, la fachada de la autodenominada como casa más estrecha de España emergen en una plaza bulliciosa, repleta de turistas y aledaña de una plaza redonda castiza y entrañable. En 1917 se renombró a esta plaza dedicándola al literato Félix Lope de Vega, el conocido como “Fénix de los Ingenios”, que ya tuvo una calle en el barrio de pescadores cerca de la calle de las Barcas. Su vinculación con nuestra ciudad fue intensa y, sin ir más lejos, cumplió en 1589 su destierro aquí, escribió la comedia “Los locos de Valencia”, se bautizó en la iglesia de San Esteban a su hija Teodora y su esposa Isabel fue enterrada junto a la pila bautismal de San Vicente Ferrer.

5 de julio de 2016

La "calle de Valeriola" recuerda a una de las dos ramas de esta familia.

La calle de Valeriola se ubica en el barrio del Mercado enfrente de la puerta principal de la iglesia de los Santos Juanes limitándola la calle Botellas y la calle de Santa Teresa. Se denominó erróneamente en tiempos como “de Badriola” por corrupción seguramente del apellido Valeriola, hasta que en 1873 adquirió el actual. Hay que destacar que en Valencia hubieron dos ramas de los Valeriola, una que eran los dueños del palacio aún existente en la calle del Mar adquirido por la "Fundación Hortensia Herrero", y otra procedente de Navarra que habrían acudido a la conquista de Mallorca y Valencia y que son los que aquí referimos.

5 de mayo de 2016

La "calle de las Mantas" recuerda los artesanos que comerciaban con ellas.

La calle de las Mantas es delimitada por la plaza del Mercado y la calle de los Derechos. Su nombre deriva de aquellos artesanos de la Serranía que comerciaban en el mercado con paños y tejidos y que finalmente establecieron en este entorno sus comercios estables. Entre estos estaban los de confección de camisas y por ello se llamó también carrer nou dels camisers y carrer dels camisers. Anteriormente también se llamó de “tots sants". Y aconteció en el año 1447 un voraz incendio que arrasó más de cien casas y acabó con la vida de veinte vecinos de este entorno por lo que, al reconstruirse, se llamó carrer nou. Pero si algo ennoblece esta calle es la de haber sido la natalicia del más insigne de nuestros pintores, Joaquín Sorolla y Bastida, cuyo comercio paterno de telas aquí se situó y del que un gran retablo cerámico nos da noticia.

25 de febrero de 2016

La "plaza de la Compañía" recuerda a la iglesia jesuita que la preside y que presenció el "crit del palleter".

La Plaza de la Compañía, con accesos desde la Calle de la Cenia, Lonja, Cordellats y de las Danzas, se llama así por asomar la fachada principal de la iglesia de los Jesuitas, edificada en el año 1896 en sustitución de la que en el año 1868 mandó demoler la Junta Revolucionaria. Es reseñable la historia del jesuita con gran fama de santidad llamado Martín Alberro, que tenía una grandísima devoción por la Virgen María, y que tuvo un sueño en el huerto del Colegio de San Pablo en que la Virgen se le apareció y le mandó buscar quien se encargara de pintarla tal y como él la veía. Fue entonces cuando fue avisado Juan de Juanes, el famoso pintor, para que la pintara con el título de la Inmaculada Concepción al dictado de las instrucciones del padre Martín. Así se hizo y el lienzo hoy se halla en un altar de la iglesia de la Compañía de Jesús y a su lado una losa de mármol relata esta historia. Cuando con la Revolución de 1868 se derribó esta iglesia, la pintura pasó a la Capilla de la Comunión de la iglesia de los Santos Juanes y después al Museo de Bellas Artes que estuvo en el Convento del Carmen, para volver finalmente al altar donde se halla actualmente. Antiguamente se la llamó Plaça de les Pançes por una casa que vendía este producto y en el año 1840 de D´Ocon. Pero nuestra plaza se hizo célebre porque en ella se inició el levantamiento del pueblo valenciano contra la invasión francesa, promovido por un modesto vendedor de pajuelas de azufre llamado Vicent Doménech, el “Palleter”. Este, indignado por la abdicación de Fernando VII y el avance de las tropas francesas, declaró la guerra a este ejército marchando a la Plaza del Mercado donde rasgó ante el pueblo el papel sellado que anunciaba el nuevo orden. Esa efemérides de Mayo de 1808 fue inmortalizada por lo Rat Penat en una placa que se halla en la fachada posterior del patio de los Naranjos de la Lonja que recae a esta plaza.

16 de octubre de 2015

La "Plaza de la Comunión de San Juan" da nombre a una plazoleta de bellas portadas neoclásicas.

La “Plaza de la Comunión de San Juan” fue conocida como “de la Abadía de San Juan”. Con entrada desde la calles Belluga, Exarchs, Botellas y Luchente, es uno de los rincones más artísticos pues nos muestra unas portadas neoclásicas con alegorías de San Juan Apóstol y San Juan Evangelista con arcos góticos que eran capillas donde se celebraba la misa en tiempos de peste. En su vértice se adivina lo que es una cruz de piedra tallada de pequeño tamaño que significaba que el cementerio contiguo se hallaba consagrado. Un retablo cerámico de la Virgen de los Desamparados completa su ornamentación.

19 de mayo de 2015

La "calle del Trench" por el acceso que se practicó en el lienzo de la muralla árabe.

La “Calle del Trench” tiene su entrada y salida por las plazas del Mercado y de Lope de Vega del antiguo “Barri d´Argenters” o de los plateros. Esta era una zona que se hallaba rodeada por el trazado de la antigua muralla árabe y por tanto era lugar de trasiego continuo de gentes que se dirigían al mercado. Y, como estas tenían que dar un importante rodeo por la puerta de la Boatella atravesando terrenos frecuentemente encharcados, se realizó un rompimiento o “trench” en el lienzo de la muralla que daba a esta calle para tener un acceso más sencillo. En todo caso quiero recordar que existió una puerta más cercana a la altura de la calle de las Mantas como era la de la Alcaicería con lo que la teoría del rompimiento podría ofrecer dudas si no se tuviera esa puerta por cerrada en algún periodo de la historia.

14 de abril de 2015

La "plaza de la Virgen de la Paz" recuerda la capilla y hornacina que la iglesia de Santa Catalina le dedica.

La “Plaza de la Virgen de la Paz” se rotula así por una capilla que hubo en el lugar donde el “mustasaf” regulaba con su tribunal la pureza y dignidad del comercio. Es por eso por lo que es su lugar hoy podemos ver un retablo cerámico adosado a la fachada de la iglesia de Santa Catalina recayente a la plaza de Lope de Vega que representa a esta advocación mariana. Este fue hecho por los viajeros de la Serranía ya que esta es la patrona de Villar del Arzobispo y así podían rezar y celebrar su imagen. Con accesos desde Tapinería, Martín Mengod y Lope de Vega, se llamó durante mucho tiempo “del Pozo de San Lorenzo” pues a este santo se le consideró valenciano durante un cierto tiempo y tuvo una fuente hoy tapiada donde habría nacido. En su entorno proliferaron las famosas platerías que dieron nombre al barrio. 

27 de enero de 2015

La "plaza de Santa Catalina" homenajea a la iglesia que la preside.

La “Plaza de Santa Catalina” tiene entradas desde San Vicente Mártir, Paz, Reina, Sombrerería y Jofrens. Su carácter tradicional y entrañable queda fuera de toda duda y por eso se la llamó la “Puerta del Sol” valenciana. Anteriormente se la llamó “de la Cordonería”, “Bonetería”, “Nova”, “Capuchers” por los gremios que allí se asentaban y “Linage” por el general carlista. El nombre de la plazuela viene obviamente por la cercana iglesia de Santa Catalina, templo que fue mandado construir por el rey conquistador y que fue ampliado de su primitiva fábrica gótica por el gremio de tapineros en torno al año 1300. Es la única iglesia antigua de Valencia junto con la catedral que cuenta con girola tras el altar mayor. Tras una intervención para dotarla de un aire neoclásico, dos incendios fueron la oportunidad para que sobre el año 1950 se le devolviera su antiguo esplendor gótico. Como la demarcación de esta iglesia era tan amplia que llegaba hasta el poblado de Campanar se le dio el nombre de esta santa al torreón de la muralla que estaba en lo que hoy conocemos como I.V.A.M. La esbelta torre barroca del templo sustituyó a uno situado a los pies de la iglesia y en el año 1902 se suprimió como parroquia para ser trasladada a la de San Agustín. Aparte de sus archifamosas horchaterías, quiero mencionar aquí que en la pared del templo tuvieron su lugar las famosas emparedadas, mujeres que abandonaban la vida del mundo y se recluían entre cuatro paredes siendo alimentadas por un ventanuco.

10 de diciembre de 2014

La "Calle de San Fernando" se dedicó por ser el patrón de Fernando VII.



La Calle de San Fernando tiene su trazado en los terrenos que ocupaban los antiguos cementerios de San Martín y Santa Catalina. Discurriendo entre la Plaza del Mercado y San Vicente Mártir, fue dedicada a San Fernando rey por ser patrono del rey Fernando VII. Con anterioridad se llamó de “Lacy” en homenaje a este general de la Guerra de la Independencia que murió fusilado en el año 1819 y “Marinos del Konsomol” en recuerdo de la tripulación de este buque ruso hundido por el crucero Canarias en plena Guerra Civil española. En su trayecto recordemos al primer centro comercial que tuvo la ciudad y que fue el célebre “Siglo valenciano”, hoy ocupado por una entidad que glosa las “excelencias culturales catalanas”.

21 de agosto de 2013

La "Calle de la zapatería de los niños" nos recuerda la abundancia de comercios de este tipo que aquí hubo.

La Calle de la Zapatería de los Niños se alarga desde la Calle Martín Mengod hasta la Calle En Bou. Su rótulo es muy antiguo y tan añejo nombre viene de la abundancia de zapateros que aquí hubo, con dedicación preferente al calzado infantil. Antiguamente se llamó Banys de la Sabatería y actualmente se despobló de tantos comercios como antaño hubo. Sólo podemos resaltar el antiguo quiosco que en su esquina canjea y vende todo tipo de revistas, cómics y antiguos libros y la Platería del Sol que conservó su artística fachada con la efigie del astro solar.

22 de julio de 2013

La "Calle de Burguerins" hace memoria del personaje de este apellido que en esta calle tuvo su casa.

La Calle de Burguerins se alarga desde la Calle del Sagrario de la Compañía hasta la Calle Cadirers y se sitúa frente a la puerta pequeña de la Iglesia de la Compañía. Se llamó Escola de la Vallada por situarse en una pequeña pendiente y ubicarse allí en tiempos la Cátedra de Gramática de la Universidad de Valencia en el año 1792. Respecto al origen de su actual rotulación se pensó que podía hacer referencia a una deformación del apellido “Burgués” o hacerlo provenir de habitantes de Burgos. Pero lo cierto es que lo toman del apellido Burguerín y, en concreto, de Juan Bautista Burguerini que tenía aquí su casa y solar.

30 de junio de 2013

La "Calle de Liñán" recuerda al canónigo que se preocupó de dotar de aguas potables a la ciudad.

La Calle de Liñán, desde la Avenida de María Cristina a la Calle Calabazas, se abrió con ocasión de la demolición del antiguo Convento de la Merced y se rotuló de este modo en el año 1848. El ilustre personaje que le da nombre, Mariano Liñán i Morelló, nació en el Grao de Valencia en el año 1769 e ingresó en el Seminario Conciliar para ser ordenado sacerdote. Se le concedió una canongía y su mayor preocupación fue la de dotar de aguas potables a la ciudad, para lo que aportó de su bolsillo un fondo para crear el organismo que lo llevó a cabo. En el año 1843 fue nombrado Obispo de Teruel pero no llegó a tomar posesión pues una enfermedad se lo impidió. La Sociedad Valenciana de Aguas Potables erigió en el año 1977 en los jardincillos inmediatos a la Plaza de la Virgen una fuentecilla con el busto de nuestro personaje.

22 de mayo de 2013

La "Calle de Palafox" se dedica a este General héroe en la Guerra de la Independencia.

La Calle de Palafox se alarga desde la Calle Ramilletes hasta la Calle En Gall. Anteriormente se llamó Calle Sagrari de Madalenes ya que la calle que circundaba el templo donde se hallaba la Sagrada Eucaristía recibía el nombre de “Sagrario”, seguido de la titularidad del convento de que se tratara. En este caso sabemos que hubo aquí un convento de las Magdalenas que estaba en el entorno de la Iglesia de los Santos Juanes. Su trazado, ligeramente arqueado tiene un corto trayecto.
Respecto al personaje que da nombre a la calle hay que decir que fue un gran General y Duque de Zaragoza llamado José Rebolledo de Palafox y Melci. A raíz del Motín de Aranjuez es designado para la custodia de Godoy y comisionado para liberar a Fernando VII en Francia. Organizó un ejército para la defensa de Zaragoza contra los franceses y es nombrado Capitán General de Aragón, defendiendo los derechos de Isabel II.