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15 de agosto de 2017

La "calle dels Adresadors" recuerda el oficio de aderezar piezas de seda.

La “calle dels Adresadors” es consecuencia de la reordenación que se produjo en la avenida del Barón de Cárcer y se alarga desde esta hasta la calle del Músico Peydró. El nombre del oficio que la rotula era la de aquellos que aderezaban las ropas de seda de quienes podían costearlas acariciándolas en su dorso con una esponja empapada por líquidos especiales. Por extensión, se aplicó también a quienes preparaban y daban consistencia a los alzacuellos y piezas que daban realce a la parte superior de las vestimentas de los clérigos y de otros personajes de noble condición.

30 de abril de 2017

La "calle de Correos" recorre el lateral del palacio de Correos y Comunicaciones.


La calle de Correos es una vía céntrica que desde la plaza del Ayuntamiento hasta la calle de Pascual y Genís recorre la fachada lateral del palacio de Correos y Comunicaciones que jalonan unos llamativos buzones de bronce en forma de fauces de león. Esta calle fue consecuencia de la reordenación del antiguo barrio de Pescadores que el rey Jaime I concedió a los pescadores del Grao para que tuvieran unas condiciones de vida mejores que el la zona portuaria. No en vano en este entorno se encontraban las antiguas atarazanas y en la confluencia con la calle Pérez Pujol la capilla de la Virgen de la Buena Guía como patrona de los pescadores. En la demolición de las antiguas callejuelas que había entre la calle de las Barcas y la calle de LAuria se vieron inmersas las antiguas calles de "les escaletes", "del común de pescadores", la de "Enmedio de pescadores", la de "Trabuquet", la del "Fus perdut" y la de "Palmereta". Estas diron lugar a otras con nombres como "Entenza", "Jurados" o "Lope de Vega". Respecto al edifico de Correos hay que decir que es magnífico, que su construcción se alargó desde 1915 hasta 1922, que fue promovida por Canalejas e inaugurada por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

30 de marzo de 2017

La "calle de las Barcas" fue así llamada por las naos que allí se construían o reparaban.

Una de las calles más emblemáticas de nuestra ciudad es, sin duda, la calle de las Barcas. Antiguamente era mucho más larga pues llegaba desde la plaza del Ayuntamiento hasta las inmediaciones de la plaza de Alfonso el Magnánimo, pero hoy llega hasta la confluencia con la calle del Poeta Querol y el resto ya se conoce como la calle del Pintor Sorolla. Pero también el ensanche en la confluencia de la calle del Poeta Querol y la calle de Pascual y Genís se llamó plaza de las Barcas, antes "de la morera" y "morera de Pere Puig". En ella se encontraba la "fuente de las tres gracias" que hoy se encuentra en la plaza de Rodrigo Botet. Anteriormente se llamó "de Vall cubert" or la acequia que por allí pasaba y desde 1658 tiene la actual rotulación con solo un par de paréntesis breves. Su actividad de reparación y/o construcción de pequeñas embarcaciones que luego eran trasladadas al puerto dio origen al "barrio de pescadores". Su éxodo desde el S.XIX hacia los poblados marítimos dio lugar al asentamiento en su entorno de rufianes, gentes de mal vivir y dudosa condición antes de que en el S.XX se produjera un ensanche que dio lugar a un buen número de entidades financieras y hoteles. Entre todas estas destacan las sedes del histórico Banco de Valencia, el Hotel Reina Victoria y el Teatro Principal.

12 de marzo de 2017

La "calle de los Ballesteros" homenajea a la milicia que formaba el "centenar de la ploma".

La calle de los Ballesteros es un vial que se alarga desde la calle dels Transíts hasta la calle del Poeta Querol. En ella tuvo su sede la casa de los Ballesteros o milicia que formaban los caballeros del Centenar de la Ploma para custodiar el estandarte real desde tiempos de Jaime I. Estos portaban una pluma en su casco y sobre su casaca de lana blanca tenían una cruz de San Jorge en pecho y espalda. Antiguamente se llamó calle de San Jorge pues la histórica ermita se hallaba en el entorno de lo que hoy es el Teatro Principal.

20 de septiembre de 2016

La "calle de Vitoria" pasó de homenajear a un pintor a hacerlo a una ciudad.

La calle de Vitoria se sitúa entre la plaza de Mariano Benlliure y la calle del Embajador Vich. Se llamó en tiempos “de Jorrutes” por tener esta familia aquí su casa, de “Mestre Torrelles” por el mismo motivo y “de la muda” por tener en esta calle su casa alguien de esta condición. Igualmente se ha afirmado que el milagro de la muda de San Vicente Ferrer pudo ocurrir en esta calle, aunque otras fuentes la ubican en otro lugar. Se cree que el personaje que da nombre a esta calle pudo ser Vicente Victoria, pintor y canónigo valenciano del S.XVII que nació en Denia, estudió en Roma y se convirtió en un gran coleccionista de obras de arte. Fue en la década de los 70 del S.XX cuando el primitivo nombre “de Victoria” cambia por el de “Vitoria” para honrar quizás a la capital de la provincia de Álava.

30 de agosto de 2016

La "Rinconada de Federico García Sanchiz" da nombre a la plazoleta situada junto al Palacio del Marqués de Dos Aguas.

La Rinconada de Federico García Sanchiz ocupa un espacio emblemático de Valencia entre la calle Poeta Querol y la calle de la Abadía de San Martín. Esta última calle absorbía hasta los años 40 la que hoy mostramos para acabar dando singularidad al Palacio del Marqués de Dos Aguas y la parte lateral de antigua Palacio de los Cardona, hoy Hotel Inglés. Se llamó en tiempos “carrer dels vicaris” por habitar en ella clero de la próxima iglesia de San Martín y en época de la Guerra Civil se la conoció como “del Socorro rojo”. El edificio más singular de esta rinconada es un edificio palacial de amplia fachada que construyó el arquitecto Salvador Monmeneu. Destacan en él dos grandes jarrones en la fachada del piso principal aunque el edificio se encuentra clausurado y a la espera de que una mano creativa le devuelva el esplendor tapado.
Pero el verdaderamente sublime es el Palacio del Marqués de Dos Aguas. Proveniente de una casa palaciega típica de la Valencia gótica, el resultado actual deviene de una serie de reformas efectuadas en los siglos posteriores al S.XV y, en especial, la de 1740 de la familia Rabassa de Perellós, familia conocida por su opulencia. Su portada principal es obra de Hipólito Rovira e Ignacio Vergara mostrando una hornacina donde destaca la Virgen del Rosario. A ambos lados aparecen dos matronas arrodilladas que portan una vasija que derrama monedas y la otra derrama frutos desde sus manos, dos atlantes y una vasija que derrama agua como símbolo del título de Dos Aguas. En 1949 fue adquirido por el Gobierno de España para dedicarlo a Museo Nacional de Cerámica por iniciativa de Manuel González Martí. Respecto al personaje que motiva esta Rinconada diremos que Federico García Sanchiz que fue un eminente orador y literato nacido en la calle Guillem de Castro que disertaba sobre los temas más variados y que alcanzó la fama en Nueva York y Buenos Aires, prodigándose en sus visitas a Valencia para deleitar con sus discursos.  

20 de agosto de 2016

La "calle de Padilla" recuerda a este comunero de Castilla.

La “calle de Padilla”, entre la Calle de San Vicente Mártir y la Calle del Músico Peydró, tuvo en otros tiempos un trazado más largo ya que alcanzaba a la Calle Quevedo antes de que existiera la Avenida del Barón de Cárcer. Entre los distintos nombres que tuvo conocemos el de “Lita” por ser este un presbítero que aquí habitó, la de “Carabassins” por haber habido algún puesto de venta de este género, el de “Na Verdanja” y el de “Pilades”, corrupción de “Pilares” por los pilares que pudo haber en esta calle. Respecto al personaje de Juan de Padilla diremos que fue un célebre comunero de Castilla, noble y capitán general de dichas tropas que fue ajusticiado junto a sus compañeros Bravo y Maldonado.

20 de junio de 2016

La "calle de Valldaura" albergó el corral de los ahorcados.

La calle de Valldaura se alarga desde la calle dels Transíts y la de Virués, en el entorno de la plaza Rodrigo Botet. Anteriormente se llamó “del Carraixet vell” ya que aquí hubo un corral perteneciente a la familia Saavedra que sirvió para levantar un patíbulo donde aparecían expuestos los cadáveres de los ajusticiados antes de ser sepultados. Por tanto, fue un lugar que hacía función similar al del cementerio del Carraixet que se halla en Tavernes Blanques y que era el lugar donde la Cofradía de la Mare de Deu dels ignoscens i desamparats  llevaba a sus reos y donde también eran expuestos a la visión pública. El origen del nombre de la calle bien puede deberse a la casa de alguien de este apellido que pudo ser familia de la mujer de Luis Vives.

5 de abril de 2016

La "calle del Pintor Sorolla", verdadera arteria financiera de Valencia.

La calle del Pintor Sorolla es hoy centro del eje financiero de Valencia entre la calle del Poeta Querol y la plaza de Alfonso el Magnánimo. En tiempos se llamó plaza de las Barcas como continuación notablemente ensanchada de la actual calle de las Barcas hasta que en julio de 1900 se decidió dedicarla al más notable de nuestros pintores con una placa realizada por Mariano Benlliure.  Esta zona estuvo ocupada por el antiguo barrio de pescadores, lugar donde calafates y vendedores de aparejos suministraban de sus artes a los pescadores del Grao. Pero el inicio de la calle se conoció también como “de la morera” por el enorme y viejo árbol que allí hubo y que se puede observar en el plano del Padre Tosca y que dio lugar a la conocida Farmacia de la Morera. Al demolerse, esta farmacia su solar lo ocupó uno de los edificios más vibrantes de la ciudad, la del antiguo Banco de Valencia, compendio de estilos para resultar de un eclecticismo delicioso, cuya obra se encomendó a arquitectos de la talla de Traver, Almenar, Davó y Goerlich. El final de nuestra más simbólica institución financiera es conocido por la gestión infame y analfabeta de tantos mediocres que han colocado el nombre de nuestra ciudad como el paradigma de la corrupción más indecente.
 Otro magnífico palacio es el que fue de la familia Caro hasta que fue habilitado por el Banco Urquijo. En relación a los Caro hay que decir que su magnífico palacio de la calle Almirante ha sido rehabilitado con exquisitez y sabiduría, elementos muchas veces ausentes en rehabilitaciones de nulo gusto en nuestra ciudad, por Santiago Máñez Testor para convertirlo en el Hotel Caro, verdadero ejemplo de cómo se puede actuar en un edificio histórico con respeto, compromiso y sabiduría. También el Palacete de los Pescara nos da un ejemplo de solemne arquitectura en esta calle sorollesca. Finalmente destacaré el edificio del antiguo colegio de la Presentación y Santo Tomás de Villanueva, fundado por este santo en 1545 y tenido como el primer seminario del mundo adelantado a las disposiciones del Concilio de Trento. De aquel edificio  demolido sólo subsiste la propia presencia de la institución en un edificio impersonal que muestra en su entrada el medallón que hubo sobre la fachada de su antigua iglesia.

30 de marzo de 2016

La actual "plaza del Ayuntamiento" arranca de la demolición del antiguo convento de San Francisco.

La actual plaza del Ayuntamiento se ha convertido en el centro neurálgico de casi todas las grandes celebraciones de la ciudad. Pero no siempre fue así. Ocupada en sus orígenes ya desde 1423 por el magnífico convento de San Francisco todas sus reformas posteriores traen causa en la demolición de aquel cenobio. Ese se conectaba con la actual calle de San Vicente Mártir por la conocida como “deballada de Sant Francesc” y la extinta plaza de Cajeros y sus sucesivas rotulaciones venían motivadas por los aires políticos de cada momento. Así, se llamó plaza del General Espartero en 1840, de Isabel II en 1843, de la Libertad en 1868, de nuevo plaza de San Francisco en 1874, de Emilio Castelar en 1899, del Caudillo en 1939, del País Valenciano después y, finalmente, del Ayuntamiento desde 1987. Entre los notables edificios que la ocupan debemos nombrar el Edificio de Telefónica, ocupado antaño en sus solares por la cabecera de la antigua estación de los Ferrocarriles del Norte de España que traía su playa de vías hasta aquí en 1851 hasta que fue trasladada a la de la calle Játiva. De su más conocido edificio como es el Ayuntamiento diré que en 1897 comenzó a construirse la fachada principal ya que en 1854 se había declarado en ruinas la antigua Casa de la Ciudad que ocupaba los actuales jardincillos de la Generalitat y se trasladó de forma provisional a la Casa de Enseñanza del arzobispo Mayoral en la calle de su actual nombre. Cuando esta fue insuficiente se decidió con los solares de la antigua iglesia de la Sangre convertirlos en el conjunto consistorial que hoy conocemos. 
El Palacio de Correos y Comunicaciones muestra en su fachada estatuas que representan las cinco partes del mundo junto con distintas representaciones del mundo de los envíos. También es notable el edificio del Ateneo Mercantil, institución que, tras pasar por distintos lugares de nuestra ciudad, adquirió los solares de esta plaza y puso su primera piedra en 1934. Su vecino Cine Rialto nos trae trazas del mejor art decó de la época. El antiguo Palacio de Jura Real, en la esquina con la calle de la Sangre, nos trae recuerdos de la conocida animadversión entre las familias de los Castillo y los Merita y de cómo desembocó aquella historia en el “nano del carrer en Llop” del que hablamos al tratar de esa calle. Igualmente reseñables son los edificios de la Equitativa, con su gran diosa de la Justicia presidiendo su tímpano, y el de Generali, con el gran león vigilante de los aconteceres de la plaza. Respecto a la estatuaria, obras notables de Benlliure como la del Pintor Ribera, que actualmente se halla en la plaza del poeta Llorente, y la del Marqués de Campo, hoy en la plaza de Cánovas, se ubicaron aquí en su momento. También la ecuestre del caudillo Francisco Franco pululó por estos lares hasta ser sustituida por la de Francesc de Vinatea, férreo defensor de nuestras leyes forales. La dispersión de viejos quioscos de venta de bebidas y de flores fue resuelta en 1939 por el arquitecto Javier Goerlich con la plaza más bella que aquí hubo, una gran plataforma triangular a la que se accedía en alto por unas escalinatas y que contaba con tres fuentes en sus ángulos representando a las tres provincias de la Comunidad Valenciana. En sus sótanos se ubicaron los kioscos de flores y en su parte superior, rodeada por una barandilla, un óculo circular permitía ver los comercios de flores de la parte inferior, llamado así popularmente la “tortada de Goerlich”. En 1953 se decidió acabar con aquella bella remodelación para dar paso a la impersonal que conocemos. Otros edificios a mencionar serían la casa Noguera, la casa Suay y, en la esquina de la calle de las Barcas, donde hoy se alza el más nefasto de los edificios de la plaza, recordar que estuvo el “Gran Hotel y Fonda de España” que llenó con su pequeño autobús el tránsito de los viajeros desde la vieja estación de ferrocarriles hasta sus instalaciones.

20 de marzo de 2016

La "calle de Zapata" recuerda el apellido de un médico vecino de esta calle.

La “Calle de Zapata” es un estrecho vial entre las calles Cotanda y En Llop que se dedicó a un médico que tuvo tal apellido. Anteriormente se la conoció como “descuarterats” o “escorcharosins” ya que aquí habitaban gentes que trasquilaban caballerías procedentes de las que morían en las posadas que había alrededor. Así, las calderas se llenaban con los cadáveres de las caballerizas para fundir sus grasas y fabricar con ellas otros productos. Pero también tuvo otro nombre singular como fue el del “penjat”, ya que algún individuo pudo ahorcarse en este lugar.  En otros tiempos esta vía tuvo un trazado más largo pues atravesaba Cotanda y llegaba a una calle llamada de Rojas Clemente, anteriormente conocida como “mesón del caballo”. 

3 de diciembre de 2015

El "Pasaje de Ripalda" es un entrañable pasadizo comercial que se abre desde la calle de San Vicente Mártir.

El “Pasaje de Ripalda” es un moderno pasaje que se abrió en tiempos modernos entre la Calle de San Vicente Mártir y la Plaza de Mariano Benlliure, teniendo este nombre porque fue abierto en el edificio conocido como "de Ripalda" por la propiedad de la marquesa de Campo Salinas, también condesa de Ripalda. Este tuvo en su entorno de principios el S.XX la conocida y extinta plaza de Cajeros, lugar que gozaba de una gran actividad comercial y de tránsito a pesar de su pequeño tamaño. Su nombre le venía dado por haberse asentado en este lugar carpinteros que se dedicaban a la construcción de arcas. La construcción del pasaje data del año 1889 y mide 50 metros de longitud por cuatro de anchura. En ella destacan los grandes portalones de hierro forjado que protegían los antaño famosos Café Inglés, Gran Hotel Ripalda y Café Hungría. En su rotulación aparece curiosamente una representación del desaparecido Palacio de Ripalda que estuvo en la actual Alameda a la altura de Viveros.

5 de septiembre de 2015

La "calle del Marqués de Dos Aguas" recuerda el título que tuvo la propiedad del palacio que alberga el Museo Nacional de Cerámica.

La “calle del Marqués de Dos Aguas” discurre entre la Calle de la Paz y la Rinconada Federico García Sanchiz, recibió el nombre de “Ave María” en un trayecto antaño más largo pues llegaba desde la Calle del Mar hasta la Plaza de Villarrasa que estaba en el inicio de Poeta Querol. Esta fue una vía muy señorial y transitada pues conducía hasta el Estudi General, antigua Universidad. El nombre de Ave María le vino por un retablo que estaba colocado en la plaza, llamándose también de “Castellvins”, “Argüelles” y  “Canalejas”. Este político murió asesinado en noviembre de 1912 frente a la Puerta del Sol cuando contemplaba el escaparate de una librería y se le dedicó esta calle pues concedió a Valencia la construcción del Palacio de Comunicaciones, la Dehesa del Saler y la Albufera. Una de sus casas más nobles es el antiguo Palacio de los Cardona, edificio que fue después “Hotel de Roma y hoy “Hotel Inglés”, antiguo palacio gótico que hoy queda poco reconocible. Frente a él estuvo el demolido Palacio de los Condes de Nieulant.   

17 de agosto de 2015

La plaza de San Agustín albergó uno de los mayores conventos de nuestra ciudad pues tenía doble claustro.

La actual “Plaza de San Agustín” se asienta en los antiguos terrenos de la conocida como Pobla de En Mercer y que albergaba el conjunto de iglesia y convento de San Agustín desde la segunda mitad del S.XIII. Tiene accesos desde la San Vicente Mártir, Játiva, Guillém de Castro, Barón de Cárcer, San Pablo y Huesca. En su entorno se hallaba el portal de más tráfico de la muralla cristiana como era la Puerta de San Vicente, en la cuál había una estatua de San Vicente Mártir mirando al interior de la ciudad, que hoy está en la Plaza de España, y una de San Vicente Ferrer en el exterior que hoy se encuentra en la Plaza de Tetuán. Su configuración vino del derribo de una callejuela que corría paralela al convento y que se llamó “de la Portería de San Agustín” y de un cementerio que debió pertenecer a la parroquia de San Andrés. Estos eran pues terrenos de pastizales donde apacentaba el ganado vacuno. A esta zona llegó a llamársele “Bovalar de San Agustín” y estaba casi despoblada. En dicha plaza se colocó por este motivo una cruz de piedra como recuerdo de la anterior existencia del camposanto mencionado. También aquí estuvo el antiguo Mercado de Abastos y la Casa dels Beguins o Hermanos de la Penitencia y que recogían de la calle a niños moriscos perdidos para pasar después a la protección del Colegio de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer. Tras la desamortización del conjunto, el claustro del convento pasó a ser presidio, teniendo en su entrada un rótulo que decía “Odia el delito y compadece al delincuente”, hoy jardincillo, y el solar de su otro claustro albergaría la actual sede de Hacienda. El altar mayor de la iglesia es presidido por un icono de la Virgen de Gracia que se salvó milagrosamente de la contienda civil y cuya iglesia fue restaurada en la década de los cuarenta para recuperar su primitivo estilo gótico. También se llamó “de Gandesa” y "Plaza del 11 de Febrero".

22 de julio de 2015

La "plaza de Rodrigo Botet" rinde justo homenaje a este gran filántropo manisense.

La “Plaza de Rodrigo Botet” fue históricamente conocida como “Plaza de San Jorge” ya que en la misma estaba la puerta principal de la iglesia y colegio que fundaron los caballeros de la Orden de San Jorge de Alfama y Nuestra Señora de Montesa en el año 1324. En ella celebraban sus actos religiosos los caballeros del Centenar de la Ploma venerando a la conocida como Virgen de las Batallas. Estos caballeros ya dijimos que eran lso encargados de custodiar la bandera del Reino en las escaramuzas militares. Esta iglesia tenía un pasadizo que la comunicaba con el cercano Palacio de los Vilaragut, edificio que fue posteriormente sede de un banco, del Ateneo mercantil, del Frente de Juventudes y de la Academia Castellano. Finalmente sería demolido y en su solar se construiría el actual Hotel Astoria. En esta plaza se celebraron en el S.XV las bodas reales de Alfonso el Magnánimo con María de Castilla. Con accesos desde Barcelonina, Prócida, Embajador Vich, Vilaraut, Transits y Portillo de San Jorge, se llamó también de Cortes de Arenoso y de Don Pero Maza.  Popularmente también se le llama de “los patos” por la fuente que se levanta en el centro de la misma y que anteriormente estuvo en la Calle del Pintor Sorolla, aunque su nombre oficial sea el de fuente de “las tres ninfas”. Respecto al egregio personaje que la rotula diré que José Rodrigo Botet nació en Manises y estudió ingeniería en Argentina en el año 1870 diseñando varias ciudades. Como filántropo consiguió reunir una importante colección de fósiles que donaría a Valencia para que fuesen el fondo del Museo Paleontológico. Aunque murió en la miseria el Ayuntamiento reconoció justamente sus méritos y le dedicó esta plaza y un artístico mausoleo. 

15 de junio de 2015

La "calle de la Paz" homenajea el final de la guerra de 1868 o "Revolución Gloriosa".

La “Calle de la Paz” fue proyectada alrededor de 1868 al no existir una calle que comunicara la Glorieta con la actual Plaza de la Reina. Su inicio por tanto a la altura de Santa Catalina se formaba por un laberinto de callejuelas que tuvieron nombres tan sugerentes como Capugers, ya que aquí vivían los operarios que fabricaban capuchas, Capsllevats o Forn de la Ceca. Este último merece resaltarse pues aquí estuvo la Casa Real de la Ceca, lugar donde se acuñaba moneda y cuyo alcaide fue en tiempos Luis de Santángel.  En el año 1878 se le puso el actual nombre en recuerdo del final de la guerra de 1868 que supuso el destronamiento de la reina Isabel II, aunque entonces sólo abarcara desde la Plaza de la Reina hasta la Calle de Luis Vives. En dos momentos posteriores llegaría ya hasta la actual Calle Bonaire y, finalmente, hasta la Glorieta ya en el S.XX. Es curioso que a lo largo de su historia esta calle cambiase sucesivamente de nombre alternando el de Peris y Valero por el actual de Calle de la Paz. Esta, que es una de las más señoriales, transitadas y nobles de la ciudad por culminar en la bellísima torre de Santa Catalina, ha albergado establecimientos de la solera del Café “El Siglo”, la “Real Sociedad de Tiro de Pichón”, la “Sociedad Valenciana de Agricultura” y el restaurante “Ideal Room”. 

13 de febrero de 2015

La "Calle de la Sangre" hace honor a la archicofradía que aquí tuvo una iglesia.

La “Calle de la Sangre” es uno de los viales que conectan la Calle de San Vicente Mártir con la Plaza del Ayuntamiento. Su nombre viene porque aquí tuvo su sede la Archicofradía de la Sangre de Cristo en una iglesia cuya entrada principal estaba en el lugar que hoy alberga las oficinas de la fachada lateral del Ayuntamiento. La sede de dicha cofradía estuvo desde el S.XV en la desaparecida iglesia de San Miguel y San Dionisio pero, al no tener los cofrades casa propia para celebrar sus juntas, adquirieron unos terrenos junto al antiguo Hospital de la Reina, fundado por la reina Constanza, esposa de Pedro III de Aragón. Anteriormente tuvo los rótulos de “Parador de la Sanch”, “Cofradía de la Sanch” y “Capitán Tejero” entre 1936-39. El pavimento antiguo de esta calle era de tablones de madera y, como hemos dicho, el actual Ayuntamiento ocupó lo que había sido antigua iglesia de la Sangre y su aledaña Casa de la Enseñanza fundada por el arzobispo Mayoral.

30 de octubre de 2014

La "Calle de Cotanda" recuerda a un personaje que se casó con la hermana de San Luis Bertrán.



La "Calle de Cotanda" es una de las vías que unen la Calle de San Vicente Mártir con la Plaza del Ayuntamiento, cosa que también hacen “Periodista Azatti”, “En Llop” y “de la Sangre”. Su rótulo recoge la memoria de Jaime Sanz de Cotanda, caballero que estuvo casado con una hermana del dominico San Luis Bertrán. Esta calle tiene una travesía con el nombre de Calle de Zapata a modo de pasaje.

20 de octubre de 2014

La "Calle de Baldoví" tuvo el curioso rótulo de "mitja galta".



La “Calle de Baldoví”, estrecho vial entre la Calle de San Vicente Mártir y la Calle del Arzobispo Mayoral, tuvo el curioso rótulo de “mitja galta” en alusión a que no tenía casas más que en uno de sus lados ya que el otro lado era la pared que tapiaba un huerto, con lo que se le aplica lo de “media cara”. También se la conoció como de “Figueroles”, que eran una familia noble de tiempos de la Conquista. Respecto al actual rótulo de Baldoví también podría ser un noble linaje de tiempos de la Conquista y que debió tener en este entorno su mansión.

10 de octubre de 2014

La "Calle de En Llop" albergó la curiosa escultura del popular "nano".



La “Calle de En Llop”, desde la Calle de San Vicente Mártir hasta la Plaza del Ayuntamiento, recuerda a Teodoro Llop, padre del autor de una obra sobre la “Fábrica de Murs e Valls”. Por tanto hay que descartar la denominación “del lobo” que durante mucho tiempo se le vino dando y que hasta fue rotulada en la calle. Pero sin duda por lo que fue más conocida es por la existencia de una escultura grotesca de grandes proporciones que representaba a un hombre de espaldas y a la que se llamó el “Nano del carrer d´en Llop”. Su origen arranca de la animadversión de dos de las familias nobles de este entorno y que vamos a relatar. Lo cierto es que a esta calle daba la fachada lateral del palacio de los Castillo y la posterior de la casa solariega de Lorenzo Merita. Entre ambos hubo algún conflicto por asuntos de servidumbre de luces que no pasó a mayores y fueron designados para representar a Valencia en la jura en Madrid del que después sería el rey Carlos IV. Y a Francisco Castillo se le dio allí el título de marqués de Jura Real, hecho que ocasionó la ira de Lorenzo Merita. Por ello, “premió” a su vecino colocando esta grotesca figura que daba la espalda o las nalgas a la casa de su recién nombrado marqués. Fue en el año 1929 cuando finalmente se trasladó dicha figura a la finca de un propietario de La Cañada.