La “calle dels Adresadors” es consecuencia de la reordenación que
se produjo en la avenida del Barón de Cárcer y se alarga desde esta hasta la
calle del Músico Peydró. El nombre del oficio que la rotula era la de aquellos
que aderezaban las ropas de seda de quienes podían costearlas acariciándolas en
su dorso con una esponja empapada por líquidos especiales. Por extensión, se
aplicó también a quienes preparaban y daban consistencia a los alzacuellos y
piezas que daban realce a la parte superior de las vestimentas de los clérigos
y de otros personajes de noble condición.
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15 de agosto de 2017
30 de abril de 2017
La "calle de Correos" recorre el lateral del palacio de Correos y Comunicaciones.
La calle de Correos es una vía céntrica que desde la plaza del Ayuntamiento hasta la calle de Pascual y Genís recorre la fachada lateral del palacio de Correos y Comunicaciones que jalonan unos llamativos buzones de bronce en forma de fauces de león. Esta calle fue consecuencia de la reordenación del antiguo barrio de Pescadores que el rey Jaime I concedió a los pescadores del Grao para que tuvieran unas condiciones de vida mejores que el la zona portuaria. No en vano en este entorno se encontraban las antiguas atarazanas y en la confluencia con la calle Pérez Pujol la capilla de la Virgen de la Buena Guía como patrona de los pescadores. En la demolición de las antiguas callejuelas que había entre la calle de las Barcas y la calle de LAuria se vieron inmersas las antiguas calles de "les escaletes", "del común de pescadores", la de "Enmedio de pescadores", la de "Trabuquet", la del "Fus perdut" y la de "Palmereta". Estas diron lugar a otras con nombres como "Entenza", "Jurados" o "Lope de Vega". Respecto al edifico de Correos hay que decir que es magnífico, que su construcción se alargó desde 1915 hasta 1922, que fue promovida por Canalejas e inaugurada por los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia.
30 de marzo de 2017
La "calle de las Barcas" fue así llamada por las naos que allí se construían o reparaban.
Una de las calles más emblemáticas de nuestra ciudad es, sin duda, la calle de las Barcas. Antiguamente era mucho más larga pues llegaba desde la plaza del Ayuntamiento hasta las inmediaciones de la plaza de Alfonso el Magnánimo, pero hoy llega hasta la confluencia con la calle del Poeta Querol y el resto ya se conoce como la calle del Pintor Sorolla. Pero también el ensanche en la confluencia de la calle del Poeta Querol y la calle de Pascual y Genís se llamó plaza de las Barcas, antes "de la morera" y "morera de Pere Puig". En ella se encontraba la "fuente de las tres gracias" que hoy se encuentra en la plaza de Rodrigo Botet. Anteriormente se llamó "de Vall cubert" or la acequia que por allí pasaba y desde 1658 tiene la actual rotulación con solo un par de paréntesis breves. Su actividad de reparación y/o construcción de pequeñas embarcaciones que luego eran trasladadas al puerto dio origen al "barrio de pescadores". Su éxodo desde el S.XIX hacia los poblados marítimos dio lugar al asentamiento en su entorno de rufianes, gentes de mal vivir y dudosa condición antes de que en el S.XX se produjera un ensanche que dio lugar a un buen número de entidades financieras y hoteles. Entre todas estas destacan las sedes del histórico Banco de Valencia, el Hotel Reina Victoria y el Teatro Principal.
12 de marzo de 2017
La "calle de los Ballesteros" homenajea a la milicia que formaba el "centenar de la ploma".
La calle de los Ballesteros es un vial que se alarga desde
la calle dels Transíts hasta la calle del Poeta Querol. En ella tuvo su sede la
casa de los Ballesteros o milicia que formaban los caballeros del Centenar de
la Ploma para custodiar el estandarte real desde tiempos de Jaime I. Estos
portaban una pluma en su casco y sobre su casaca de lana blanca tenían una cruz
de San Jorge en pecho y espalda. Antiguamente se llamó calle de San Jorge pues
la histórica ermita se hallaba en el entorno de lo que hoy es el Teatro
Principal.
20 de septiembre de 2016
La "calle de Vitoria" pasó de homenajear a un pintor a hacerlo a una ciudad.
La calle de Vitoria se sitúa entre la plaza de Mariano
Benlliure y la calle del Embajador Vich. Se llamó en tiempos “de Jorrutes” por
tener esta familia aquí su casa, de “Mestre Torrelles” por el mismo motivo y
“de la muda” por tener en esta calle su casa alguien de esta condición.
Igualmente se ha afirmado que el milagro de la muda de San Vicente Ferrer pudo
ocurrir en esta calle, aunque otras fuentes la ubican en otro lugar. Se cree que el personaje
que da nombre a esta calle pudo ser Vicente Victoria, pintor y canónigo
valenciano del S.XVII que nació en Denia, estudió en Roma y se convirtió en un
gran coleccionista de obras de arte. Fue en la década de los 70 del S.XX cuando
el primitivo nombre “de Victoria” cambia por el de “Vitoria” para honrar quizás
a la capital de la provincia de Álava.
30 de agosto de 2016
La "Rinconada de Federico García Sanchiz" da nombre a la plazoleta situada junto al Palacio del Marqués de Dos Aguas.
La Rinconada de Federico García
Sanchiz ocupa un espacio emblemático de Valencia entre la calle Poeta Querol y
la calle de la Abadía de San Martín. Esta última calle absorbía hasta los años
40 la que hoy mostramos para acabar dando singularidad al Palacio del Marqués de
Dos Aguas y la parte lateral de antigua Palacio de los Cardona, hoy Hotel Inglés.
Se llamó en tiempos “carrer dels vicaris” por habitar en ella clero de la
próxima iglesia de San Martín y en época de la Guerra Civil se la conoció como “del
Socorro rojo”. El edificio más singular de esta rinconada es un edificio
palacial de amplia fachada que construyó el arquitecto Salvador Monmeneu.
Destacan en él dos grandes jarrones en la fachada del piso principal aunque el
edificio se encuentra clausurado y a la espera de que una mano creativa le
devuelva el esplendor tapado.
Pero el verdaderamente sublime es el Palacio del
Marqués de Dos Aguas. Proveniente de una casa palaciega típica de la Valencia
gótica, el resultado actual deviene de una serie de reformas efectuadas en los
siglos posteriores al S.XV y, en especial, la de 1740 de la familia Rabassa de
Perellós, familia conocida por su opulencia. Su portada principal es obra de
Hipólito Rovira e Ignacio Vergara mostrando una hornacina donde destaca la
Virgen del Rosario. A ambos lados aparecen dos matronas arrodilladas que portan
una vasija que derrama monedas y la otra derrama frutos desde sus manos, dos
atlantes y una vasija que derrama agua como símbolo del título de Dos Aguas. En
1949 fue adquirido por el Gobierno de España para dedicarlo a Museo Nacional de
Cerámica por iniciativa de Manuel González Martí. Respecto al personaje que motiva
esta Rinconada diremos que Federico García Sanchiz que fue un eminente orador y
literato nacido en la calle Guillem de Castro que disertaba sobre los temas más
variados y que alcanzó la fama en Nueva York y Buenos Aires, prodigándose en
sus visitas a Valencia para deleitar con sus discursos.
20 de agosto de 2016
La "calle de Padilla" recuerda a este comunero de Castilla.
La “calle de Padilla”, entre la
Calle de San Vicente Mártir y la Calle del Músico Peydró, tuvo en otros tiempos
un trazado más largo ya que alcanzaba a la Calle Quevedo antes de que existiera
la Avenida del Barón de Cárcer. Entre los distintos nombres que tuvo conocemos
el de “Lita” por ser este un presbítero que aquí habitó, la de “Carabassins”
por haber habido algún puesto de venta de este género, el de “Na Verdanja” y el
de “Pilades”, corrupción de “Pilares” por los pilares que pudo haber en esta
calle. Respecto al personaje de Juan de Padilla diremos que fue un célebre
comunero de Castilla, noble y capitán general de dichas tropas que fue
ajusticiado junto a sus compañeros Bravo y Maldonado.
20 de junio de 2016
La "calle de Valldaura" albergó el corral de los ahorcados.
La calle de Valldaura se alarga
desde la calle dels Transíts y la de Virués, en el entorno de la plaza Rodrigo
Botet. Anteriormente se llamó “del Carraixet vell” ya que aquí hubo un corral
perteneciente a la familia Saavedra que sirvió para levantar un patíbulo donde
aparecían expuestos los cadáveres de los ajusticiados antes de ser sepultados.
Por tanto, fue un lugar que hacía función similar al del cementerio del
Carraixet que se halla en Tavernes Blanques y que era el lugar donde la
Cofradía de la Mare de Deu dels ignoscens i desamparats llevaba a sus reos y donde también eran
expuestos a la visión pública. El origen del nombre de la calle bien puede deberse a la casa de alguien de este apellido que pudo ser familia de la mujer de Luis Vives.
5 de abril de 2016
La "calle del Pintor Sorolla", verdadera arteria financiera de Valencia.
La calle del Pintor Sorolla es
hoy centro del eje financiero de Valencia entre la calle del Poeta Querol y la
plaza de Alfonso el Magnánimo. En tiempos se llamó plaza de las Barcas como
continuación notablemente ensanchada de la actual calle de las Barcas hasta que
en julio de 1900 se decidió dedicarla al más notable de nuestros pintores con
una placa realizada por Mariano Benlliure. Esta zona estuvo ocupada por el antiguo barrio
de pescadores, lugar donde calafates y vendedores de aparejos suministraban de
sus artes a los pescadores del Grao. Pero el inicio de la calle se conoció
también como “de la morera” por el enorme y viejo árbol que allí hubo y que se
puede observar en el plano del Padre Tosca y que dio lugar a la conocida
Farmacia de la Morera. Al demolerse, esta farmacia su solar lo ocupó uno de los
edificios más vibrantes de la ciudad, la del antiguo Banco de Valencia, compendio
de estilos para resultar de un eclecticismo delicioso, cuya obra se encomendó a
arquitectos de la talla de Traver, Almenar, Davó y Goerlich. El final de nuestra
más simbólica institución financiera es conocido por la gestión infame y
analfabeta de tantos mediocres que han colocado el nombre de nuestra ciudad
como el paradigma de la corrupción más indecente.
Otro magnífico palacio es el
que fue de la familia Caro hasta que fue habilitado por el Banco Urquijo. En
relación a los Caro hay que decir que su magnífico palacio de la calle
Almirante ha sido rehabilitado con exquisitez y sabiduría, elementos muchas
veces ausentes en rehabilitaciones de nulo gusto en nuestra ciudad, por
Santiago Máñez Testor para convertirlo en el Hotel Caro, verdadero ejemplo de
cómo se puede actuar en un edificio histórico con respeto, compromiso y
sabiduría. También el Palacete de los Pescara nos da un ejemplo de solemne
arquitectura en esta calle sorollesca. Finalmente destacaré el edificio del
antiguo colegio de la Presentación y Santo Tomás de Villanueva, fundado por
este santo en 1545 y tenido como el primer seminario del mundo adelantado a las
disposiciones del Concilio de Trento. De aquel edificio demolido sólo subsiste la propia presencia de
la institución en un edificio impersonal que muestra en su entrada el medallón
que hubo sobre la fachada de su antigua iglesia.
30 de marzo de 2016
La actual "plaza del Ayuntamiento" arranca de la demolición del antiguo convento de San Francisco.
La actual plaza del Ayuntamiento
se ha convertido en el centro neurálgico de casi todas las grandes
celebraciones de la ciudad. Pero no siempre fue así. Ocupada en sus orígenes ya
desde 1423 por el magnífico convento de San Francisco todas sus reformas posteriores
traen causa en la demolición de aquel cenobio. Ese se conectaba con la actual
calle de San Vicente Mártir por la conocida como “deballada de Sant Francesc” y
la extinta plaza de Cajeros y sus sucesivas rotulaciones venían motivadas por
los aires políticos de cada momento. Así, se llamó plaza del General Espartero
en 1840, de Isabel II en 1843, de la Libertad en 1868, de nuevo plaza de San
Francisco en 1874, de Emilio Castelar en 1899, del Caudillo en 1939, del País
Valenciano después y, finalmente, del Ayuntamiento desde 1987. Entre los
notables edificios que la ocupan debemos nombrar el Edificio de Telefónica,
ocupado antaño en sus solares por la cabecera de la antigua estación de los
Ferrocarriles del Norte de España que traía su playa de vías hasta aquí en 1851
hasta que fue trasladada a la de la calle Játiva. De su más conocido edificio
como es el Ayuntamiento diré que en 1897 comenzó a construirse la fachada
principal ya que en 1854 se había declarado en ruinas la antigua Casa de la
Ciudad que ocupaba los actuales jardincillos de la Generalitat y se trasladó de
forma provisional a la Casa de Enseñanza del arzobispo Mayoral en la calle de
su actual nombre. Cuando esta fue insuficiente se decidió con los solares de la
antigua iglesia de la Sangre convertirlos en el conjunto consistorial que hoy
conocemos.
El Palacio de Correos y
Comunicaciones muestra en su fachada estatuas que representan las cinco partes
del mundo junto con distintas representaciones del mundo de los envíos. También
es notable el edificio del Ateneo Mercantil, institución que, tras pasar por
distintos lugares de nuestra ciudad, adquirió los solares de esta plaza y puso
su primera piedra en 1934. Su vecino Cine Rialto nos trae trazas del mejor art
decó de la época. El antiguo Palacio de Jura Real, en la esquina con la calle
de la Sangre, nos trae recuerdos de la conocida animadversión entre las
familias de los Castillo y los Merita y de cómo desembocó aquella historia en
el “nano del carrer en Llop” del que hablamos al tratar de esa calle. Igualmente
reseñables son los edificios de la Equitativa, con su gran diosa de la Justicia
presidiendo su tímpano, y el de Generali, con el gran león vigilante de los
aconteceres de la plaza. Respecto a la estatuaria, obras notables de Benlliure
como la del Pintor Ribera, que actualmente se halla en la plaza del poeta
Llorente, y la del Marqués de Campo, hoy en la plaza de Cánovas, se ubicaron
aquí en su momento. También la ecuestre del caudillo Francisco Franco pululó
por estos lares hasta ser sustituida por la de Francesc de Vinatea, férreo
defensor de nuestras leyes forales. La dispersión de viejos quioscos de venta
de bebidas y de flores fue resuelta en 1939 por el arquitecto Javier Goerlich
con la plaza más bella que aquí hubo, una gran plataforma triangular a la que
se accedía en alto por unas escalinatas y que contaba con tres fuentes en sus
ángulos representando a las tres provincias de la Comunidad Valenciana. En sus
sótanos se ubicaron los kioscos de flores y en su parte superior, rodeada por
una barandilla, un óculo circular permitía ver los comercios de flores de la
parte inferior, llamado así popularmente la “tortada de Goerlich”. En 1953 se
decidió acabar con aquella bella remodelación para dar paso a la impersonal que
conocemos. Otros edificios a mencionar serían la casa Noguera, la casa Suay y,
en la esquina de la calle de las Barcas, donde hoy se alza el más nefasto de
los edificios de la plaza, recordar que estuvo el “Gran Hotel y Fonda de
España” que llenó con su pequeño autobús el tránsito de los viajeros desde la
vieja estación de ferrocarriles hasta sus instalaciones.
20 de marzo de 2016
La "calle de Zapata" recuerda el apellido de un médico vecino de esta calle.
La “Calle de Zapata” es un estrecho vial
entre las calles Cotanda y En Llop que se dedicó a un médico que tuvo tal
apellido. Anteriormente se la conoció como “descuarterats” o “escorcharosins”
ya que aquí habitaban gentes que trasquilaban caballerías procedentes de las
que morían en las posadas que había alrededor. Así, las calderas se llenaban
con los cadáveres de las caballerizas para fundir sus grasas y fabricar con
ellas otros productos. Pero también tuvo otro nombre singular como fue el del
“penjat”, ya que algún individuo pudo ahorcarse en este lugar. En otros tiempos esta vía tuvo un trazado más
largo pues atravesaba Cotanda y llegaba a una calle llamada de Rojas Clemente,
anteriormente conocida como “mesón del caballo”.
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3 de diciembre de 2015
El "Pasaje de Ripalda" es un entrañable pasadizo comercial que se abre desde la calle de San Vicente Mártir.
El “Pasaje de Ripalda” es un moderno
pasaje que se abrió en tiempos modernos entre la Calle de San Vicente Mártir y
la Plaza de Mariano Benlliure, teniendo este nombre porque fue abierto en el
edificio conocido como "de Ripalda" por la propiedad de la marquesa de Campo Salinas, también condesa de Ripalda. Este
tuvo en su entorno de principios el S.XX la conocida y extinta plaza de
Cajeros, lugar que gozaba de una gran actividad comercial y de tránsito a pesar
de su pequeño tamaño. Su nombre le venía dado por haberse asentado en este
lugar carpinteros que se dedicaban a la construcción de arcas. La construcción
del pasaje data del año 1889 y mide 50 metros de longitud por cuatro de anchura.
En ella destacan los grandes portalones de hierro forjado que protegían los
antaño famosos Café Inglés, Gran Hotel Ripalda y Café Hungría. En su rotulación
aparece curiosamente una representación del desaparecido Palacio de Ripalda que
estuvo en la actual Alameda a la altura de Viveros.
5 de septiembre de 2015
La "calle del Marqués de Dos Aguas" recuerda el título que tuvo la propiedad del palacio que alberga el Museo Nacional de Cerámica.
La “calle del Marqués de Dos
Aguas” discurre entre la Calle de la Paz y la Rinconada Federico García
Sanchiz, recibió el nombre de “Ave María” en un trayecto antaño más largo pues
llegaba desde la Calle del Mar hasta la Plaza de Villarrasa que estaba en el
inicio de Poeta Querol. Esta fue una vía muy señorial y transitada pues conducía
hasta el Estudi General, antigua Universidad. El nombre de Ave María le vino
por un retablo que estaba colocado en la plaza, llamándose también de “Castellvins”,
“Argüelles” y “Canalejas”. Este político
murió asesinado en noviembre de 1912 frente a la Puerta del Sol cuando
contemplaba el escaparate de una librería y se le dedicó esta calle pues
concedió a Valencia la construcción del Palacio de Comunicaciones, la Dehesa del Saler y la
Albufera. Una de sus casas más nobles es el antiguo Palacio de los Cardona, edificio que fue después “Hotel de Roma y hoy “Hotel Inglés”, antiguo palacio gótico que hoy queda poco
reconocible. Frente a él estuvo el demolido Palacio de los Condes de Nieulant.
17 de agosto de 2015
La plaza de San Agustín albergó uno de los mayores conventos de nuestra ciudad pues tenía doble claustro.
La actual “Plaza de San Agustín”
se asienta en los antiguos terrenos de la conocida como Pobla de En Mercer y
que albergaba el conjunto de iglesia y convento de San Agustín desde la segunda
mitad del S.XIII. Tiene accesos desde la San Vicente Mártir, Játiva, Guillém de
Castro, Barón de Cárcer, San Pablo y Huesca. En su entorno se hallaba el portal
de más tráfico de la muralla cristiana como era la Puerta de San Vicente, en la cuál había una estatua de San Vicente Mártir mirando al interior de la ciudad,
que hoy está en la Plaza de España, y una de San Vicente Ferrer en el exterior
que hoy se encuentra en la Plaza de Tetuán. Su configuración vino del derribo
de una callejuela que corría paralela al convento y que se llamó “de la
Portería de San Agustín” y de un cementerio que debió pertenecer a la parroquia
de San Andrés. Estos eran pues terrenos de pastizales donde apacentaba el
ganado vacuno. A esta zona llegó a llamársele “Bovalar de San Agustín” y estaba
casi despoblada. En dicha plaza se colocó por este motivo una cruz de piedra
como recuerdo de la anterior existencia del camposanto mencionado. También aquí estuvo el
antiguo Mercado de Abastos y la Casa dels Beguins o Hermanos de la Penitencia y
que recogían de la calle a niños moriscos perdidos para pasar después a la
protección del Colegio de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer. Tras la desamortización del conjunto, el
claustro del convento pasó a ser presidio, teniendo en su entrada un rótulo que
decía “Odia el delito y compadece al delincuente”, hoy jardincillo, y el solar
de su otro claustro albergaría la actual sede de Hacienda. El altar mayor de la
iglesia es presidido por un icono de la Virgen de Gracia que se salvó
milagrosamente de la contienda civil y cuya iglesia fue restaurada en la década
de los cuarenta para recuperar su primitivo estilo gótico. También se llamó “de
Gandesa” y "Plaza del 11 de Febrero".
22 de julio de 2015
La "plaza de Rodrigo Botet" rinde justo homenaje a este gran filántropo manisense.
La “Plaza de Rodrigo Botet” fue
históricamente conocida como “Plaza de San Jorge” ya que en la misma estaba la
puerta principal de la iglesia y colegio que fundaron los caballeros de la
Orden de San Jorge de Alfama y Nuestra Señora de Montesa en el año 1324. En
ella celebraban sus actos religiosos los caballeros del Centenar de la Ploma
venerando a la conocida como Virgen de las Batallas. Estos caballeros ya
dijimos que eran lso encargados de custodiar la bandera del Reino en las escaramuzas
militares. Esta iglesia tenía un pasadizo que la comunicaba con el cercano
Palacio de los Vilaragut, edificio que fue posteriormente sede de un banco, del
Ateneo mercantil, del Frente de Juventudes y de la Academia Castellano.
Finalmente sería demolido y en su solar se construiría el actual Hotel Astoria.
En esta plaza se celebraron en el S.XV las bodas reales de Alfonso el Magnánimo
con María de Castilla. Con accesos desde Barcelonina, Prócida, Embajador Vich,
Vilaraut, Transits y Portillo de San Jorge, se llamó también de Cortes de
Arenoso y de Don Pero Maza. Popularmente
también se le llama de “los patos” por la fuente que se levanta en el centro de
la misma y que anteriormente estuvo en la Calle del Pintor Sorolla, aunque su
nombre oficial sea el de fuente de “las tres ninfas”. Respecto al egregio
personaje que la rotula diré que José Rodrigo Botet nació en Manises y estudió
ingeniería en Argentina en el año 1870 diseñando varias ciudades. Como
filántropo consiguió reunir una importante colección de fósiles que donaría a
Valencia para que fuesen el fondo del Museo Paleontológico. Aunque murió en la
miseria el Ayuntamiento reconoció justamente sus méritos y le dedicó esta plaza
y un artístico mausoleo.
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Plazas
15 de junio de 2015
La "calle de la Paz" homenajea el final de la guerra de 1868 o "Revolución Gloriosa".
La “Calle de la Paz” fue
proyectada alrededor de 1868 al no existir una calle que comunicara la Glorieta
con la actual Plaza de la Reina. Su inicio por tanto a la altura de Santa
Catalina se formaba por un laberinto de callejuelas que tuvieron nombres tan
sugerentes como Capugers, ya que aquí vivían los operarios que fabricaban
capuchas, Capsllevats o Forn de la Ceca. Este último merece resaltarse pues
aquí estuvo la Casa Real de la Ceca, lugar donde se acuñaba moneda y cuyo
alcaide fue en tiempos Luis de Santángel.
En el año 1878 se le puso el actual nombre en recuerdo del final de la
guerra de 1868 que supuso el destronamiento de la reina Isabel II, aunque entonces sólo abarcara desde la Plaza de la Reina hasta
la Calle de Luis Vives. En dos momentos posteriores llegaría ya hasta la actual
Calle Bonaire y, finalmente, hasta la Glorieta ya en el S.XX. Es curioso que a
lo largo de su historia esta calle cambiase sucesivamente de nombre alternando
el de Peris y Valero por el actual de Calle de la Paz. Esta, que es una de las
más señoriales, transitadas y nobles de la ciudad por culminar en la bellísima
torre de Santa Catalina, ha albergado establecimientos de la solera del Café
“El Siglo”, la “Real Sociedad de Tiro de Pichón”, la “Sociedad Valenciana de
Agricultura” y el restaurante “Ideal Room”.
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13 de febrero de 2015
La "Calle de la Sangre" hace honor a la archicofradía que aquí tuvo una iglesia.
La “Calle de la Sangre” es uno de
los viales que conectan la Calle de San Vicente Mártir con la Plaza del
Ayuntamiento. Su nombre viene porque aquí tuvo su sede la Archicofradía de la
Sangre de Cristo en una iglesia cuya entrada principal estaba en el lugar que
hoy alberga las oficinas de la fachada lateral del Ayuntamiento. La sede de
dicha cofradía estuvo desde el S.XV en la desaparecida iglesia de San Miguel y
San Dionisio pero, al no tener los cofrades casa propia para celebrar sus
juntas, adquirieron unos terrenos junto al antiguo Hospital de la Reina,
fundado por la reina Constanza, esposa de Pedro III de Aragón. Anteriormente
tuvo los rótulos de “Parador de la Sanch”, “Cofradía de la Sanch” y “Capitán
Tejero” entre 1936-39. El pavimento antiguo de esta calle era de tablones de
madera y, como hemos dicho, el actual Ayuntamiento ocupó lo que había sido
antigua iglesia de la Sangre y su aledaña Casa de la Enseñanza fundada por el
arzobispo Mayoral.
30 de octubre de 2014
La "Calle de Cotanda" recuerda a un personaje que se casó con la hermana de San Luis Bertrán.
La "Calle de Cotanda" es una de las
vías que unen la Calle de San Vicente Mártir con la Plaza del Ayuntamiento, cosa que también hacen “Periodista Azatti”, “En Llop” y “de la Sangre”. Su rótulo recoge la
memoria de Jaime Sanz de Cotanda, caballero que estuvo casado con una hermana
del dominico San Luis Bertrán. Esta calle tiene una travesía con el nombre de
Calle de Zapata a modo de pasaje.
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Nombres de personajes
20 de octubre de 2014
La "Calle de Baldoví" tuvo el curioso rótulo de "mitja galta".
La “Calle de Baldoví”, estrecho vial
entre la Calle de San Vicente Mártir y la Calle del Arzobispo Mayoral, tuvo el
curioso rótulo de “mitja galta” en alusión a que no tenía casas más que en uno
de sus lados ya que el otro lado era la pared que tapiaba un huerto, con lo que se
le aplica lo de “media cara”. También se la conoció como de “Figueroles”, que
eran una familia noble de tiempos de la Conquista. Respecto al actual rótulo de
Baldoví también podría ser un noble linaje de tiempos de la Conquista y que
debió tener en este entorno su mansión.
10 de octubre de 2014
La "Calle de En Llop" albergó la curiosa escultura del popular "nano".
La “Calle de En Llop”, desde la
Calle de San Vicente Mártir hasta la Plaza del Ayuntamiento, recuerda a Teodoro
Llop, padre del autor de una obra sobre la “Fábrica de Murs e Valls”. Por tanto
hay que descartar la denominación “del lobo” que durante mucho tiempo se le vino
dando y que hasta fue rotulada en la calle. Pero sin duda por lo que fue más
conocida es por la existencia de una escultura grotesca de grandes proporciones
que representaba a un hombre de espaldas y a la que se llamó el “Nano del
carrer d´en Llop”. Su origen arranca de la animadversión de dos de las familias
nobles de este entorno y que vamos a relatar. Lo cierto es que a esta calle
daba la fachada lateral del palacio de los Castillo y la posterior de la casa
solariega de Lorenzo Merita. Entre ambos hubo algún conflicto por asuntos de
servidumbre de luces que no pasó a mayores y fueron designados para representar
a Valencia en la jura en Madrid del que después sería el rey Carlos IV. Y a
Francisco Castillo se le dio allí el título de marqués de Jura Real, hecho que
ocasionó la ira de Lorenzo Merita. Por ello, “premió” a su vecino colocando
esta grotesca figura que daba la espalda o las nalgas a la casa de su recién
nombrado marqués. Fue en el año 1929 cuando finalmente se trasladó dicha figura
a la finca de un propietario de La Cañada.
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