La “calle del Angelicot” se alarga en el barrio de Velluters desde las calles de Maldonado y de Recaredo. Este curioso nombre puede ser una corrupción el nombre “Angelot” con el que se refería a un perfume de tocador que se llamaba “Angelot” o “Angelicot”, que se vendería en esta calle, y que usaban las damas para su decoro personal. Otros opinan que podríA deberse a la residencia de alguna persona de gran tamaño que haría las funciones de representar a algún ángel de gran tamaño en alguna de las procesiones de la ciudad como podría ser la del Corpus. En otros tiempos se llamó “de Janicot” y “de las Torres”.
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30 de julio de 2017
20 de abril de 2016
La "calle del Mar" presenció los sucesos más sangrientos en plena judería.
La larga y rectilínea calle del Mar tiene salidas por la
plaza de la Reina y la calle del General Tovar. Esta fue la resultante de la
unión de distintos tramos pues en un principio lo era sólo el tramo que iba
desde la plaza dels ams o de los anzuelos, actual del altar de San Vicente,
hasta la propia puerta del Mar de la muralla cristiana, quedando por tanto
extramuros de la antigua muralla árabe. Arrancando desde la plaza de la Reina
el primer tramo que encontramos sería el de la antigua plaza de la Figuera,
posterior plaza de Santa Tecla por tener allí el convento esta orden agustina,
que procedía de su convento de la calle Corona, posterior Beneficencia, y que
dieron esta advocación por ser patrona de Tarragona y asentarse aquí
repobladores procedentes de esta ciudad. Hay que recordar que el renombrado
Cristo del Rescate vino con esta orden y que, tras varios avatares, encontró
acomodo en la iglesia de San Esteban que es donde actualmente se encuentra. El
siguiente tramo sería el que se llamó Carrer Nou y también carrer de la
Cristiandat vella, desde las actuales calle de las Avellanas hasta la de San
Cristóbal, y que presenció cómo, tras el pogrom o invasión de la judería de
1391, la primitiva sinagoga mayor fue convertida en 1409 en convento de las
monjas de San Cristóbal tras encontrarse milagrosamente en el subsuelo de la
citada sinagoga una imagen de este santo. Posteriormente se llamó de “en
Pujades” por tener los condes de Anna su casa en este lugar. Fue en el año 1868
cuando abandonaron el convento presionadas por la Junta Revolucionaria pues se
decidió demoler este convento y el de Santa Tecla para ensanchar la calle por
lo que se trasladaron al Convento de clarisas de Jerusalén, primero, al de los
Antonianos de la Calle Sagunto, después, y, finalmente, los vendieron para
adquirir unos huertos lindantes con la calle de Alboraya que es donde se ubica
su convento en la actualidad.
Enfrente del que fue convento de las agustinas se encuentra
el magnífico Palacio de los Valeriola, suntuosa mansión que fue sede del
periódico “Las Provincias”, que estuvo durante demasiados años en situación de
reclamación al ayuntamiento por parte de sus propietarios con carteles
reivindicativos incluidos, y sede del Pub Juan Sebastián Bach que tenía fieras
enjauladas en su patio. En fechas recientes ha sido felizmente adquirido por la
Fundación Hortensia Herrero para ser rehabilitado y ser sede de un centro
cultural. Lindando con este y separados por un estrecho callejón hoy tapiado y
que se llamó calle de las Penas por transitar por ella la procesión del Cristo
de las Penas desde San Juan del Hospital encontramos el palacio de los Valero
de Palma con fachada a la plaza de San Vicente Ferrer. Nuestra calle fue
igualmente testiga de las procesiones penitenciales que ex cautivos trinitarios
hacían por nuestra ciudad en acción de gracias por su liberación y de las que
Cervantes pudo haber sido partícipe. El siguiente tramo se llamó plaza dels ams
o de los anzuelos, después “altar de San Vicente”, por tener algún comercio en
el que los pescadores se proveían de material para la pesca y que conoció del
milagro que San Vicente obró sobre el hijo de Miguel Garrigues al sanarle y que
cuenta con el retablo cerámico alusivo. Adosada al palacete de los Vallvert, se
encuentra la iglesia de la casa natalicia de San Vicente Ferrer, que fue
pasando en manos del convento de Predicadores, gremio de boneteros y el Consejo
de la Ciudad. En 1915 retornó a los Predicadores y en 1950 se resolvió darle un
nuevo aspecto integrando la iglesia, el pouet, su casa natalicia y las bellas
cerámicas que la adornan. Por último, encontramos el edificio sede de la obra
social de Bankia, magnífica construcción heredera del solar donde estuvo hasta
1932 el palacio de los Castrillo y de Orgaz.
5 de marzo de 2016
La "calle de Espada" tiene una extraña forma que la hace singular.
La calle de Espada tiene una de las formas más
singulares de las de nuestra ciudad pues lo hace como una Z con dos azucats
intermedios. Encajonada entre la plaza de Tetuán y la calle del músico José
Iturbi, no tenemos noticias del origen de su nombre. Sí en cambio las tenemos de
dos rotulaciones anteriores como fueron las de “Mare de Deu dels Angels” y “de
los asnos” pues en esta calle estaban las cuadras que guardaban estos animales
y daban leche a los enfermos por ser más ligera que otras.
19 de diciembre de 2015
La "plaza de la Bocha" recuerda el anttiguo juego de bolos que aquí se practicaba.
La “plaza de la Bocha” tiene
accesos por las calles Recaredo, Camarón y Foyos. Su configuración actual
difiere un tanto de la que tuvo en el pasado pues hoy su área central la ocupan
unos jardincillos cercados y debe su nombre a que allí hubo en el pasado un
juego público de pelota o bolos. Se denominó en el pasado como “del carbó” pues
aquí se vendía tal mineral y se encuentra a espaldas de un magnífico edificio sede del Gremio de Carpinteros que presenció sin duda el trabajo laborioso de los
obradores de artesanos de la seda que en este entorno hubo. En 1899 se trasladó
aquí la sección de niñas del Colegio de San Vicente Ferrer, primero que hubo en
España dedicado a la atención de ciegos y sordomudos.
19 de mayo de 2015
La "calle del Trench" por el acceso que se practicó en el lienzo de la muralla árabe.
La “Calle del Trench” tiene su
entrada y salida por las plazas del Mercado y de Lope de Vega del antiguo
“Barri d´Argenters” o de los plateros. Esta era una zona que se hallaba rodeada
por el trazado de la antigua muralla árabe y por tanto era lugar de trasiego
continuo de gentes que se dirigían al mercado. Y, como estas tenían que dar un
importante rodeo por la puerta de la Boatella atravesando terrenos
frecuentemente encharcados, se realizó un rompimiento o “trench” en el lienzo
de la muralla que daba a esta calle para tener un acceso más sencillo. En todo
caso quiero recordar que existió una puerta más cercana a la altura de la calle
de las Mantas como era la de la Alcaicería con lo que la teoría del rompimiento
podría ofrecer dudas si no se tuviera esa puerta por cerrada en algún periodo de la historia.
30 de agosto de 2014
La "Calle del Tosalet" nos recuerda una elevación del terreno.
La Calle del Tosalet conecta ligeramente arqueada la Plaza de
San Esteban con la Calle Trinitarios y su nombre es una deformación de “tros
altet” o pequeño altozano pues tiene una ligera pendiente. Su explicación es la
misma que la de la Plaza del Tosal o “tros alt”. Existe en ella una inscripción que
la denomina como la “calle más florida” por los adornos de plantas y flores que
los vecinos colocan.
30 de septiembre de 2013
La "Calle de las Rejas" recuerda las muchas que en tiempos antiguos tuvieron las casas de esta calle.
30 de abril de 2013
La "Plaza del Tossal" es un entrañable lugar que significa "lugar elevado".
22 de abril de 2013
La "Calle Talega" es un azucat que toma el nombre de este objeto en forma de saco.
La Calle Talega es un azucat de la Calle Correjería que tiene aspecto de abandono y soledad pues no tiene acceso a vivienda alguna. Se llamó en tiempos del Forn de En Codinachs y el motivo de su rotulación actual es la apariencia de “talega” o saco cerrado por un lado y abierto por el otro que tienen los azucats y que este asumió.30 de marzo de 2013
La "Calle del Cobertizo de Santo Tomás" fue una calle cubierta desde la época musulmana.
La Calle del Cobertizo de Santo Tomás, entre la Calle Tapinería y la Calle Zurradores, tuvo su trayecto cubierto desde época de los musulmanes por un pórtico sobre el que se asentaban viviendas de lado a lado de la calle a modo del actual Portal de Valldigna. Obviamente en esta calle estrecha y recta el cobertizo desapareció y en ella tuvo su local el gremio de Zurradores o assaonadors, que se dedicaba al curtido de las pieles a base de golpearlas para quitarles el pelo.
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