La “Calle de la Paz” fue
proyectada alrededor de 1868 al no existir una calle que comunicara la Glorieta
con la actual Plaza de la Reina. Su inicio por tanto a la altura de Santa
Catalina se formaba por un laberinto de callejuelas que tuvieron nombres tan
sugerentes como Capugers, ya que aquí vivían los operarios que fabricaban
capuchas, Capsllevats o Forn de la Ceca. Este último merece resaltarse pues
aquí estuvo la Casa Real de la Ceca, lugar donde se acuñaba moneda y cuyo
alcaide fue en tiempos Luis de Santángel.
En el año 1878 se le puso el actual nombre en recuerdo del final de la
guerra de 1868 que supuso el destronamiento de la reina Isabel II, aunque entonces sólo abarcara desde la Plaza de la Reina hasta
la Calle de Luis Vives. En dos momentos posteriores llegaría ya hasta la actual
Calle Bonaire y, finalmente, hasta la Glorieta ya en el S.XX. Es curioso que a
lo largo de su historia esta calle cambiase sucesivamente de nombre alternando
el de Peris y Valero por el actual de Calle de la Paz. Esta, que es una de las
más señoriales, transitadas y nobles de la ciudad por culminar en la bellísima
torre de Santa Catalina, ha albergado establecimientos de la solera del Café
“El Siglo”, la “Real Sociedad de Tiro de Pichón”, la “Sociedad Valenciana de
Agricultura” y el restaurante “Ideal Room”.
15 de junio de 2015
19 de mayo de 2015
La "calle del Trench" por el acceso que se practicó en el lienzo de la muralla árabe.
La “Calle del Trench” tiene su
entrada y salida por las plazas del Mercado y de Lope de Vega del antiguo
“Barri d´Argenters” o de los plateros. Esta era una zona que se hallaba rodeada
por el trazado de la antigua muralla árabe y por tanto era lugar de trasiego
continuo de gentes que se dirigían al mercado. Y, como estas tenían que dar un
importante rodeo por la puerta de la Boatella atravesando terrenos
frecuentemente encharcados, se realizó un rompimiento o “trench” en el lienzo
de la muralla que daba a esta calle para tener un acceso más sencillo. En todo
caso quiero recordar que existió una puerta más cercana a la altura de la calle
de las Mantas como era la de la Alcaicería con lo que la teoría del rompimiento
podría ofrecer dudas si no se tuviera esa puerta por cerrada en algún periodo de la historia.
4 de mayo de 2015
La "calle de Náquera" tuvo la casa solariega de este linaje.
La “Calle de Náquera”, entre la
Plaza de Cisneros y la Calle Conde de Trénor, se denominó en tiempos antigüos Bany de Sant Llorenç,
Devallada de Sant Llorenç, Bany de Sant Llorenç, al encontrarse muy próxima a
la parroquia de San Lorenzo. Muy singular es el pequeño azucat que en ella se
encuentra y que fue una callejuela que antaño la unía con la Calle de Serranos.
En este lugar se hallaba la casa solariega de los señores de Náquera y la
residencia conventual de los Padres Camilos para la atención a enfermos de
lepra, hoy sede del Instituto Valenciano de la Mujer.
14 de abril de 2015
La "plaza de la Virgen de la Paz" recuerda la capilla y hornacina que la iglesia de Santa Catalina le dedica.
La “Plaza de la Virgen de la Paz”
se rotula así por una capilla que hubo en el lugar donde el “mustasaf” regulaba
con su tribunal la pureza y dignidad del comercio. Es por eso por lo que es su
lugar hoy podemos ver un retablo cerámico adosado a la fachada de la iglesia de
Santa Catalina recayente a la plaza de Lope de Vega que representa a esta
advocación mariana. Este fue hecho por los viajeros de la Serranía ya que esta
es la patrona de Villar del Arzobispo y así podían rezar y celebrar su imagen.
Con accesos desde Tapinería, Martín Mengod y Lope de Vega, se llamó durante
mucho tiempo “del Pozo de San Lorenzo” pues a este santo se le consideró
valenciano durante un cierto tiempo y tuvo una fuente hoy tapiada donde habría nacido. En su entorno
proliferaron las famosas platerías que dieron nombre al barrio.
26 de marzo de 2015
La "Calle de Maldonado" homenajea a este comunero castellano.
La “Calle de Maldonado” tiene salida
y entrada por Pie de la Cruz y Guillém de Castro. Antiguamente se llamó
“Acequia Podrida” pues debió tener una canalización abierta que recogía las
inmundicias de la ciudad y que posteriormente fue cubierta por lo que se llamó
entonces de “Acequia Cubierta”. También se la conoció como “Camí de Torrent”,
“Ample” y “Anades” probablemente por las aves acuáticas que tendría la acequia.
Lo más llamativo que tuvo este lugar era un centro donde se realizaban peleas
de gallos. Respecto al personaje que rotula la calle diré que fue uno de los
tres célebres comuneros de Castilla junto con Juan Bravo y Juan de Padilla.
2 de marzo de 2015
La "Plaza de San Lorenzo" acogió el palacio de la Inquisición como elemento más siniestro de nuestra historia.
La “Plaza de San Lorenzo” alojaba
la mezquita que fue dedicada con la Conquista de 1238 al mártir San Lorenzo. Tiene
accesos por “Franciscanos”, “Navellos”, “Unión” y “Muro de Santa Ana”. En
distintas ocasiones esta fue renombrada como “de la Inquisición” pues enfrente
de ella tuvo esta institución su tribunal desde el año 1527. Primeramente
estuvo en el Palacio del Real y ya en el año 1820 desapareció, habiéndose
cobrado su última víctima en el maestro Juan Ripoll. En este entorno
encontramos el Palacio de Benicarló, hoy sede de las Cortes Valencianas. Su
origen viene de la compra de una casa en el año 1408 que fue donde se
instalaron las Escuelas de Gramática y Artes de la Ciudad y del Cabildo
Eclesiástico. Aquel conjunto se convertiría en el Palacio de los Borja, Duques
de Gandía, habitado por tanto por el cardenal Rodrigo de Borja y San Francisco
de Borja. Esto llevó a que dicha plaza se llamara “del Duque de Gandía”.
Convertida dicha casa en una fábrica de hilaturas de seda, fue heredada por los
marqueses de Benicarló y llegó a ser sede del Gobierno de la República.
Adjudicada la iglesia a los franciscanos, podemos observar en su fachada un
magnífico retablo cerámico que representa las llagas de San Francisco.
13 de febrero de 2015
La "Calle de la Sangre" hace honor a la archicofradía que aquí tuvo una iglesia.
La “Calle de la Sangre” es uno de
los viales que conectan la Calle de San Vicente Mártir con la Plaza del
Ayuntamiento. Su nombre viene porque aquí tuvo su sede la Archicofradía de la
Sangre de Cristo en una iglesia cuya entrada principal estaba en el lugar que
hoy alberga las oficinas de la fachada lateral del Ayuntamiento. La sede de
dicha cofradía estuvo desde el S.XV en la desaparecida iglesia de San Miguel y
San Dionisio pero, al no tener los cofrades casa propia para celebrar sus
juntas, adquirieron unos terrenos junto al antiguo Hospital de la Reina,
fundado por la reina Constanza, esposa de Pedro III de Aragón. Anteriormente
tuvo los rótulos de “Parador de la Sanch”, “Cofradía de la Sanch” y “Capitán
Tejero” entre 1936-39. El pavimento antiguo de esta calle era de tablones de
madera y, como hemos dicho, el actual Ayuntamiento ocupó lo que había sido
antigua iglesia de la Sangre y su aledaña Casa de la Enseñanza fundada por el
arzobispo Mayoral.
27 de enero de 2015
La "plaza de Santa Catalina" homenajea a la iglesia que la preside.
La “Plaza de Santa Catalina”
tiene entradas desde San Vicente Mártir, Paz, Reina, Sombrerería y Jofrens. Su
carácter tradicional y entrañable queda fuera de toda duda y por eso se la
llamó la “Puerta del Sol” valenciana. Anteriormente se la llamó “de la Cordonería”,
“Bonetería”, “Nova”, “Capuchers” por los gremios que allí se asentaban y
“Linage” por el general carlista. El nombre de la plazuela viene obviamente por
la cercana iglesia de Santa Catalina, templo que fue mandado construir por el
rey conquistador y que fue ampliado de su primitiva fábrica gótica por el
gremio de tapineros en torno al año 1300. Es la única iglesia antigua de
Valencia junto con la catedral que cuenta con girola tras el altar mayor. Tras
una intervención para dotarla de un aire neoclásico, dos incendios fueron la
oportunidad para que sobre el año 1950 se le devolviera su antiguo esplendor
gótico. Como la demarcación de esta iglesia era tan amplia que llegaba hasta el
poblado de Campanar se le dio el nombre de esta santa al torreón de la muralla
que estaba en lo que hoy conocemos como I.V.A.M. La esbelta torre barroca del
templo sustituyó a uno situado a los pies de la iglesia y en el año 1902 se
suprimió como parroquia para ser trasladada a la de San Agustín. Aparte de sus
archifamosas horchaterías, quiero mencionar aquí que en la pared del templo
tuvieron su lugar las famosas emparedadas, mujeres que abandonaban la vida del
mundo y se recluían entre cuatro paredes siendo alimentadas por un ventanuco.
30 de diciembre de 2014
La "Plaza del Horno de San Nicolás" recuerda un antiguo horno que precedió al actual.
La “Plaza del Horno de San
Nicolás” tiene accesos desde Danzas, Cadirers, Abadía de San Nicolás y Marqués
de Busianos. Este entrañable rincón se denomina así desde el año 1692 ya que
antes se llamó Plaça del Forn de la Pietat pues sobre la puerta de dicho Horno
hubo una pintura de la Virgen con su Hijo difunto en brazos. Este debió ser el
antecedente del actual Horno de San Nicolás del que aconsejamos visionar su rótulo cerámico. También se llamó de “En Suau” y
“Mosen Alegre”. Existe en una esquina de la plaza un azucat al que revierte el
lateral de su edificio más emblemático y que es el que ocupa el “Colegio Mayor
Rector Peset”, antigua Escuela Normal de Magisterio, que hoy tiene en su sótano
una magnífica muestra de la muralla islámica el S.XI.
20 de diciembre de 2014
La "Plaza de Nápoles y Sicilia" recuerda a estos territorios de la antigua Corona de Aragón.
La “Plaza de Nápoles y Sicilia”
tiene accesos por Trinquete de Caballeros, Palau, Aparisi y Guijarro, Comunión
de San Esteban y Barón de Petrés. Esta es consecuencia de los solares procedentes
de la demolición de viejas casas que formaban una isla. Para conformarla se
utilizó parte de la prolongación de Trinquete de Caballeros y Barón de Petrés.
Entre otros usos albergó un pequeño mercado compuesto por barracones de madera
que fue el antecedente del conocido como “Mercadillo de la Congregación” y
posterior rastro dominical. También albergó la oficina de Correos anterior a la
actual. También presencia una de las absurdeces arquitectónicas más notables de
nuestra Ciutat Vella como es el edificio sede de C.C.O.O que rompe cualquier
intento de convertir esta plaza en heredera de su tradición entrañable. Una
escultura denominada “El saque” homenajea al juego de la pelota y al artista
Pinazo.
10 de diciembre de 2014
La "Calle de San Fernando" se dedicó por ser el patrón de Fernando VII.
La Calle de San Fernando tiene su
trazado en los terrenos que ocupaban los antiguos cementerios de San Martín y
Santa Catalina. Discurriendo entre la Plaza del Mercado y San Vicente Mártir,
fue dedicada a San Fernando rey por ser patrono del rey Fernando VII. Con
anterioridad se llamó de “Lacy” en homenaje a este general de la Guerra de la
Independencia que murió fusilado en el año 1819 y “Marinos del Konsomol” en
recuerdo de la tripulación de este buque ruso hundido por el crucero Canarias
en plena Guerra Civil española. En su trayecto recordemos al primer centro
comercial que tuvo la ciudad y que fue el célebre “Siglo valenciano”, hoy
ocupado por una entidad que glosa las “excelencias culturales catalanas”.
30 de noviembre de 2014
La "Calle del Historiador Chabás" homenajea a este canónigo investigador.
La “Calle del Historiador Chabás”
se alarga desde la calle de Samaniego hasta la calle de la Unión. Su antiguo
rótulo fue el de Crespins en el año 1740 y el de Mosén Pere Crespí. Respecto al
personaje que rotula actualmente la calle diré que fue canónigo archivero de la
catedral y dedicó gran parte de su vida a la investigación histórica, viviendo
sus últimos años en una casa de esta calle. Esto es recogido por una artística
placa de mármol blanco colocada en la fachada de ese edificio. Hoy este entorno
se compone de edificios modernos, teniendo uno de información de la
Generalitat.
20 de noviembre de 2014
La desaparecida "Calle del Maestro Chapí" recuerda a este músico alicantino.
La desaparecida Calle del Maestro
Chapí, hoy engullida por la Plaza de San Esteban, recogía la fachada lateral de
la casa natalicia de San Luis Bertrán y conserva, a pesar de su desaparición, una
bella placa rotuladora hecha en mármol blanco con su efigie. Ruperto Chapí fue
un músico especializado en escribir zarzuelas que nació en Villena en marzo de 1851 y
que fue el fundador de la Sociedad General de Autores.
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