Y es que dos de los hermanos Medina se trasladaron a Argel para pagar el rescate de varios cristianos cautivos y presenciaron como aquellas gentes arrojaban dicho objeto sagrado a una hoguera y por ello ofrecieron por aquel crucifijo lo que pudiera costar el mejor cautivo. Así ,tras varias vicisitudes, llegó a Valencia y se le dio el nombre del Cristo del Rescate y se trasladó desde el Convento de religiosas agustinas de San José y Santa Tecla de la Calle del Mar al antiguo Monasterio de San Vicente de la Roqueta para pasar finalmente a la Parroquia de San Esteban de Valencia donde hoy se encuentra.