30 de octubre de 2012

La "Calle de las Blanquerías" nos señala el lugar donde el gremio "dels blanquers" curtían las pieles.

La muralla cristiana del S.XIV que construyó Pedro el Ceremonioso se llamó en el tramo desde la Plaza del Portal Nou hasta las Torres de Serranos como Muro de la Blanquería, y de ahí deviene la actual Calle de las Blanquerías. Este hace referencia a uno de los oficios que se dedicaban a curtir, aderezar y adobar las pieles por els blanquers. Estas tenerías o blanquerías se establecían siempre en las afueras del casco urbano por el pestilente olor de los cueros y cercanos a la corriente de las aguas de algún rio para su utilización. Además se abrió un portillo en la muralla para poder salir a lavar las pieles. Su gremio ostentaba como emblema tradicional el “lleó dels blanquers” que aparecía en su estandarte. Resaltamos como edificios emblemáticos la fachada principal de la Gran Asociación de Asistencia Domiciliaria de Nuestra Señora de los Desamparados que es una histórica institución fundada en el año 1853 y dedicada a prestar servicios a los necesitados y que tiene un colegio en el barrio. También encontraremos la casa y estudio del gran artista valenciano José Benlliure y Gil que se ha convertido en un entrañable museo construido con piedras que pertenecieron al antiguo Convento de San Francisco. Además a ella recae el huerto del antiguo Convento de San José y Santa Teresa de Carmelitas Descalzas.

21 de octubre de 2012

La "Calle de Recaredo" trae a nuestra toponimia a este rey visigodo que se acogió al catolicismo.

La Calle de Recaredo, entre la Calle de Balmes y la Calle del Hospital, es una de las calles de moderna rotulación que, por acceder al antiguo Hospital para dementes que fundara el Padre Jofre y que unificó los que hubo en Valencia con el título de Hospital General, tuvo un nombre relacionado con aquel como fue el de Calle Cocina del Hospital. El rótulo más antiguo que tuvo esta calle fue el de Alconchet y luego tuvo el de En Bas. Ya en el año 1877 se puso incomprensiblemente, como en otros casos en que se pusieron personajes sin relación con nuestra historia local, el nombre de este monarca visigodo que presidió un Concilio de Toledo por el cual los visigodos abandonaban el arrianismo para acogerse al catolicismo.

14 de octubre de 2012

La "Calle del Convento de San Francisco" es el único recuerdo de aquel gran convento que ocupaba la actual Plaza del Ayuntamiento.

La Calle del Convento de San Francisco, entre la Calle de San Pablo y la Calle del Periodista Azzati, fue abierta entre los huertos que pertenecieron al antiguo Convento de San Francisco, la demolición del antiguo Convento de la Presentación y la plazuela que se llamó del Seminario de Nobles. Este es el único ejemplo de toponimia relacionada con aquel enorme convento ya que ya desaparecieron los rótulos de Sagrario de San Francisco, Bajada de San Francisco y Cementerio de San Francisco. En el periodo 1936-39 se rotuló como Calle de Mariana Pineda.

7 de octubre de 2012

La "Calle del Milagro" nos recuerda a la iglesia que enfrenta con esta calle y la imagen que la guarda.

La Calle del Milagro, desde la Calle del Trinquete de Caballeros hasta la Calle Avellanas, confrontaba con las desaparecidas Iglesia Hospital de pobres clérigos enfermos y la Iglesia de Santo Tomás Apóstol de la esquina de la Calle Cabillers y por eso se llamó antiguamente Carrer Nou de Sent Tomás. Hay que decir que la muy devocionada imagen sedente de época románica de la Virgen del Milagro que se halla en el Pasillo de la Iglesia de San Juan del Hospital tuvo una entrada por esta Calle del Milagro. El motivo por el que la calle también se llamara de Nuestra Señora de la Seo y Confraría de la Mare de Deu de la Seu es que enfrontaba con esa iglesia del Milagro, antiguo Hospital de Pobres Sacerdotes, de la Calle Trinquete de Caballeros ya que a esa Virgen de la Asunción también se la renombró como “del Milagro”. Esto sucedió ya que en el año 1556 un carpintero que estaba trabajando en la Catedral vio como una de sus hijas se precipitó al vacío al enredarse con una soga saliendo ilesa de tal trance y la gente gritó: ¡Milagro¡